El estudio Ashes detecta más problemas respiratorios tras la erupción de La Palma

La investigación analizó a más de 1.000 personas y reclama seguimiento sanitario a medio y largo plazo tras la exposición volcánica.

Sociedad

Compartir


El proyecto Ashes, desarrollado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), ha detectado una mayor frecuencia y persistencia de síntomas respiratorios y alteraciones en la función pulmonar entre personas expuestas a la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma. La investigación incluye tanto población adulta como menores.

 

Los resultados fueron presentados este martes en el Hospital Universitario de La Palma, coincidiendo con el quinto aniversario del inicio de la erupción de Cumbre Vieja. El trabajo, realizado en colaboración con el Servicio Canario de la Salud y la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias, ha estudiado a más de 1.000 personas mediante pruebas respiratorias completas y muestras biológicas.

 

El investigador principal del proyecto, Alberto Ruano, agrupó las principales conclusiones en tres ámbitos: mayor presencia de síntomas respiratorios, mayor afectación en la población pediátrica y un incremento del consumo de recursos sanitarios. Ruano explicó que se ha observado «una mayor presencia de sintomatología respiratoria, en algún caso persistente», aunque aclaró que la frecuencia es mayor al comparar a la población expuesta con la no expuesta.

 

Mayor exposición, más síntomas

 

En los adultos expuestos, el neumólogo e investigador Ciro Casanova señaló que se registró un aumento de los síntomas respiratorios relacionado con el grado de exposición al volcán. A mayor exposición, mayor presencia de tos, presión en el pecho y dificultad para respirar. Estas manifestaciones disminuyeron con el tiempo, pero todavía estaban presentes aproximadamente un año después de finalizar la erupción.

 

Las pruebas funcionales permitieron además constatar una mayor afectación obstructiva de las vías aéreas, también vinculada al grado de exposición. Casanova considera que los resultados refuerzan la necesidad de adoptar medidas preventivas durante y después de las erupciones y mantener un seguimiento a medio y largo plazo de las personas expuestas.

 

El impacto entre los menores

 

La investigación estudió también a 188 niños de entre seis y 18 años residentes en el Valle de Aridane. Entre el 25 % y el 50 % comunicaron durante la erupción síntomas como congestión y picor nasal, tos o molestias faríngeas. Entre diez y 17 meses después, los menores continuaban presentando síntomas respiratorios en un porcentaje elevado.

 

Las pruebas detectaron alteraciones en la espirometría en el 6,5 % de los menores. Además, el 15 % presentó una disminución de la difusión de monóxido de carbono y el 44 % registró valores de óxido nítrico exhalado iguales o superiores al umbral establecido en las guías internacionales para población pediátrica.

 

La neumóloga pediátrica Valle Velasco pidió, no obstante, interpretar los resultados «con prudencia». El estudio muestra una elevada frecuencia y persistencia de síntomas y alteraciones funcionales, pero, precisó, «no quiere decir que podamos afirmar que todos ellos son resultados de la exposición del volcán». Por ello, considera necesario mantener el seguimiento de los menores.

 

Más recursos sanitarios

 

El tercer ámbito analizado apunta a un mayor uso de medicamentos y de los servicios sanitarios entre la población estudiada, además de un mayor consumo de ansiolíticos, especialmente entre las mujeres. Los análisis realizados hasta ahora también muestran una mayor elevación de interleuquinas inflamatorias entre la población expuesta frente a la no expuesta.

 

El gerente de los Servicios Sanitarios de La Palma, Francisco Ferraz, destacó que el objetivo es que los resultados permitan adoptar decisiones basadas en datos para proteger la salud de la población y mejorar la coordinación ante futuras emergencias volcánicas. Los investigadores también consideran fundamental trasladar las conclusiones a la ciudadanía y continuar desarrollando los trabajos todavía en fase de análisis.