Canarias necesita incorporar nuevas familias de acogida después de un agosto excepcional para el sistema de protección a la infancia. Un total de 28 bebés tuvieron que entrar bajo protección durante ese mes, una cifra que, según explicó Sandra Rodríguez, directora general de Protección a la Infancia y a las Familias del Gobierno de Canarias, no se había registrado antes en un periodo tan corto.
Rodríguez abordó esta realidad en una entrevista en Buenos Días a las 8, programa dirigido por Dulce María Facundo. Pese al elevado número de casos, todos los bebés encontraron una familia de acogida y ninguno tuvo que ingresar en un recurso residencial. La responsable autonómica señaló que desde noviembre de 2024 se ha conseguido que ningún bebé que necesite protección tenga que pasar por este tipo de centros.
El dato positivo deja, sin embargo, una necesidad inmediata. Las familias que estaban disponibles se encuentran ahora atendiendo a esos menores, lo que reduce la capacidad para afrontar nuevos casos. Preguntada por si Canarias cuenta con suficientes hogares acogedores, Rodríguez respondió de forma clara: «No».
La necesidad se extiende a otras edades. Alrededor de 770 menores permanecen en recursos residenciales en las islas. Rodríguez pidió no estigmatizar estos centros, ya que existen casos en los que constituyen la medida de protección necesaria, aunque defendió el entorno familiar como la opción idónea cuando las circunstancias del niño o la niña lo permiten.
Cómo funciona el acogimiento familiar
¿Qué requisitos debe cumplir una familia de acogida?
«Hay que cumplir una serie de condiciones» y pasar por «una valoración y evaluación de idoneidad», explicó Rodríguez. El objetivo es garantizar que la familia acogedora pueda ofrecer protección, seguridad y unas condiciones adecuadas al menor.
¿El acogimiento significa que el menor será adoptado?
No. «En la medida en la que es posible», se trabaja para que el niño o la niña pueda regresar con su familia de origen. Rodríguez recordó que «la última de las medidas de protección es la adopción», una decisión en la que también interviene el sistema judicial.
¿Cuánto puede durar el acogimiento?
«Cada uno de los menores se trabaja individualizadamente en base a sus necesidades y sus circunstancias», señaló. En el acogimiento temporal en familia ajena existe como referencia un periodo no superior a dos años, aunque cada caso requiere decisiones adaptadas a la situación del menor.
¿Mantiene contacto con su familia de origen?
Sí, cuando las circunstancias lo permiten. Rodríguez explicó que se establece un plan para cada caso y se programan «visitas y encuentros» en los puntos de encuentro familiar. Durante ese periodo se trabaja con la familia biológica con vistas a una posible reintegración.
¿Puede acoger al menor su propia familia?
Sí. La familia extensa es una de las alternativas que se valoran. De los 28 bebés que entraron bajo protección durante agosto, dos ya se encontraban con familiares en el momento de la entrevista.
La pobreza no determina la capacidad para cuidar
Uno de los mensajes en los que más incidió Sandra Rodríguez fue la necesidad de separar las dificultades económicas de una situación de desprotección infantil. «La pobreza en sí misma no es un indicador de desprotección», afirmó.
Una familia puede tener problemas para llegar a final de mes y conservar las capacidades necesarias para atender a sus hijos. «La capacidad de cuidar no está ligada a la falta de recursos económicos», recalcó Rodríguez.
Las dificultades económicas sí pueden condicionar las oportunidades de la infancia y exigir apoyo al conjunto del hogar. La directora general defendió políticas que den respuesta a las familias en ámbitos como la vivienda, el empleo, la formación y las necesidades básicas.
También recordó que la falta de recursos puede limitar las oportunidades de los menores para acceder al deporte, el ocio, la cultura, las nuevas tecnologías o una alimentación adecuada. A estas circunstancias pueden sumarse factores como el aislamiento territorial, la violencia en el seno familiar o la discapacidad.
En Canarias hay alrededor de 1.000 menores bajo medidas de acogimiento familiar. De ellos, 335 están con familias ajenas y el resto permanece con miembros de su familia extensa, según los datos aportados por Rodríguez.
«Es abrir tu casa, darle cariño»
El acogimiento tiene también una dimensión emocional. Las familias reciben a un niño o una niña sabiendo que su estancia puede ser temporal y que el propósito, cuando resulte posible, es favorecer su regreso al entorno familiar de origen.
Rodríguez considera esta medida una de las expresiones más altruistas del sistema de protección. «Es abrir tu casa, darle cariño», resumió al explicar una experiencia en la que resulta difícil no establecer vínculos afectivos.
La directora general reconoció la dureza que puede acompañar a la separación, pero destacó la satisfacción que transmiten las familias por haber ofrecido cuidado y una oportunidad a esos niños y niñas durante una etapa vulnerable de sus vidas.
Tras el excepcional número de bebés que necesitaron protección en agosto, el reto pasa ahora por recuperar capacidad de respuesta. Rodríguez aprovechó la entrevista para hacer un llamamiento a quienes tengan interés en el acogimiento para que conozcan sus requisitos y valoren incorporarse al banco de familias.
Contar con nuevos hogares permitirá que, cuando un menor tenga que salir de su entorno, el sistema disponga de una alternativa familiar preparada para protegerlo mientras se trabaja con su familia de origen y se decide la medida más adecuada para su futuro.