“No hay ninguna razón para decir que no a Las Palmas de Gran Canaria”

José Luis Pérez Pont, director artístico de Las Palmas de Gran Canaria 2031, defiende presupuesto y legado antes del veredicto del 3 de diciembre.

Sociedad

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La candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031 encara la recta final. Es una de las cuatro finalistas, junto a Cáceres, Granada y Oviedo, y entrega su proyecto definitivo a principios de noviembre. Su director artístico, José Luis Pérez Pont, llegó al cargo por concurso en junio de 2024, tras siete años al frente del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana. En La Ruta de la Seda (Radio Islas – Radio Las Palmas) responde a José Luis Trenzado sobre el coste del proyecto, sus resultados hasta hoy y sus opciones de ganar.

José Luis Pérez Pont, director artístico de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria 2031, durante la entrevista en los estudios de Radio Islas.


 

Una oportunidad, no un premio

 

Un estudio reciente comparó 25 capitales europeas de la cultura con otras ciudades y no encontró un efecto turístico duradero. ¿Qué cambia de verdad en una ciudad por ser capital?

Cada ciudad es diferente y tiene necesidades distintas. Estamos en un territorio que ya recibe millones de visitantes cada año, así que el propósito del proyecto no es necesariamente atraer turistas. Con la Rebelión de la Geografía, que es el título del proyecto y que ha gustado bastante al jurado, lo que se pretende es reformular el modelo de gestión pública de la cultura. Y hacer que la cultura llegue a todas las personas, que no sea algo exclusivo ni excluyente, que se desarrolle en los barrios y que vaya más allá de los grandes eventos. La capitalidad no es un premio por tener más patrimonio o más programación, sino una oportunidad. Los años 2027, 2028, 2029 y 2030 ya son años de capitalidad. Además, en 2026 hemos puesto en marcha 10 o 12 Proyectos en rebelión para probar el modelo de cocreación con el sector cultural y empezar a generar conexiones europeas e internacionales.

 

Llegó desde Valencia, una ciudad mediterránea, a una ciudad atlántica, insular y ultraperiférica. ¿Qué le llevó a asumir este proyecto?

Tengo una vinculación con Canarias desde hace 20 años, y mi deseo personal era vivir en Las Palmas de Gran Canaria, solo que pensaba que lo conseguiría al jubilarme. Cuando terminó mi etapa en Valencia estuve atento a convocatorias públicas adecuadas a mi perfil. Salió esta, me presenté y resulté seleccionado. Fue una especie de justicia poética, porque algo que deseaba sucedió, y además antes de lo que pensaba.

 

¿Qué diagnóstico hizo del ecosistema cultural al llegar?

La capitalidad no se le suele dar a la ciudad que lo tiene todo perfecto, sino al territorio que más beneficio va a sacar de ella. Aquí, como en todas las ciudades, hay muchas cosas que podrían funcionar mejor en materia cultural. Yo hago un trabajo técnico, no soy político. Durante aproximadamente un año me reuní con personas y conocí espacios institucionales y alternativos. Fue una sorpresa muy agradable descubrir que había mucho más de lo que imaginaba. Lo defino como una potencia cultural por descubrir, para los propios canarios, para la península y para Europa. El patrimonio hay que apoyarlo y sostenerlo, faltaría más, pero existe porque alguien apoyó su presente en algún momento. Ahora tenemos la obligación de apoyar el presente para construir un legado para el futuro.

 

El jurado valoró el concepto, pero pidió demostrar que la rebelión atraviesa todo el programa, reforzar el diálogo entre patrimonio y creación contemporánea y concretar cómo se medirá el impacto. ¿Es algo más que un eslogan?

Sin duda. Presentamos el proyecto en diciembre de 2025 y en marzo de 2026 tuvimos una entrevista con el jurado, un proceso muy técnico e incisivo. Fuimos diez personas, con la alcaldesa representando a la institución. Se presentaron nueve ciudades y quedamos cuatro. En cada proyecto, el jurado detectó cuestiones que había que pulir, definir o ampliar, que es el proceso habitual. Llevamos estos meses afinándolas. No se trata solo del programa artístico, que es el centro, sino también de sostenibilidad, capacitación, evaluación y legado. El primer documento tenía 60 páginas y el definitivo tendrá 100.


 

El coste y las prioridades

 

El primer dossier prevé 55,74 millones de presupuesto operativo, un 89 % público, y otros 36,5 millones en inversiones de capital sin financiador definido. El jurado cuestionó además la estrategia para captar financiación privada y pidió aclarar quién gestionará la futura fundación pública, y cómo. Con una ciudad que sufre problemas de vivienda y de exclusión, ¿cómo se justifica ese gasto?

Esos cincuenta y pico millones no son para buscar la capitalidad, sino para desarrollar un programa artístico y cultural durante casi diez años, que abarcan la preparación, el año central y los años de legado. Si lo divides por años, el presupuesto no es tanto. Además, no creo que deban ponerse a competir las necesidades. La cultura es una necesidad de primer orden. Cuando una sociedad no tiene educación ni cultura, es muy fácil manejarla e introducir bulos. Para cada problema tiene que haber un presupuesto, y los presupuestos no compiten entre sí. La cuestión es cómo se gestionan. En cuanto a las infraestructuras, los edificios Miller y Fyffes o el cine Guanarteme son propósitos del Ayuntamiento que se harán con capitalidad o sin ella. La capitalidad puede acelerarlos, pero son cosas diferentes.


 

Lo que ya ha cambiado

 

Unas 2.800 organizaciones y profesionales han firmado el manifiesto, y el jurado destaca que el 35 % del programa cultural, casi 12 millones, irá al ecosistema local. Pero también pregunta si esa participación cambia de verdad quién decide y cómo accede la gente a la cultura. ¿Qué ha cambiado ya hoy, sin esperar a 2031?

Hemos introducido las convocatorias públicas. En 2025 recibimos más de 200 propuestas y en 2026 más de 300, casi 600 en total. De ahí salió la programación del proyecto, y muchas ya se han puesto en marcha. La mayor parte de nuestro presupuesto ha ido a programación y a proyectos en la ciudad. Hemos apoyado a mucha gente que no estaba teniendo apoyo. Tras un proceso de escucha de más de dos años, lo principal que detectamos es la falta de espacios intermedios. La ciudad tiene grandes contenedores culturales, pero nadie empieza actuando en el Auditorio Alfredo Kraus. Hacen falta espacios para la investigación, el laboratorio cultural o las residencias, donde los profesionales puedan crecer progresivamente.

 

¿Qué papel tendrán las librerías? ¿Puede llegarse a 2031 sin recuperar la Feria del Libro, que lleva más de dos años sin celebrarse?

Es necesario que haya una Feria del Libro, faltaría más, y las librerías representan una parte importante de la cultura. Pero no hay que confundir la misión de una oficina técnica de capitalidad con las competencias de las administraciones públicas en gestión cultural. A veces se nos exige resolver problemas que llevan aquí enquistados 40 años. Podemos aportar cosas, como asentar el modelo de convocatorias públicas para confeccionar programaciones, que aquí no está tan arraigado. Pero lo que no funciona desde hace mucho tiempo no se puede achacar a un proyecto de futuro, que no tiene ni la competencia ni la responsabilidad de resolverlo. Vamos a colocar cada cosa en su sitio.


 

Europa y las urnas

 

El jurado considera limitadas las conexiones con el norte y el este de Europa. Además, el 23 de mayo de 2027 hay elecciones municipales. ¿Aporta el proyecto algo a Europa y sobrevivirá a un cambio de gobierno?

Creo que sí, sinceramente. Lo político está resuelto. La candidatura nace en la legislatura anterior, cuando el grupo de gobierno propuso presentarla y el pleno la apoyó por unanimidad.

 

Pero en la legislatura anterior y en esta gobiernan los mismos. ¿Qué pasará si cambia el signo político?

Estamos hablando de que la apoyaron todos los partidos, no solo el grupo de gobierno. La oposición participa y está informada igual que el grupo de gobierno, con reuniones periódicas con la alcaldesa y el concejal. Además, nuestro trabajo es técnico, sin injerencia política, y lo puedo decir con total rotundidad. Quién gobierna la institución lo deciden los ciudadanos y las ciudadanas, no nosotros.

 

¿Cómo evitarán que la capitalidad cree una burbuja de empleo cultural que se desinfle después de 2031?

Uno de los propósitos es transformar el modelo económico para que la cultura sea fuente de riqueza, producción y empleo, y reducir la gran dependencia del turismo, que es el motor del archipiélago. En eso influyen la administración, el sector cultural y también el sector económico, que tiene que ver la oportunidad de invertir desde lo privado en lo cultural.


 

El veredicto

 

Quedan cuatro ciudades. ¿Se lo van a dar?

Tenemos un cuarto de posibilidades. Bola de cristal no tengo, pero tenemos muy buena sensación y percibimos buena valoración a nivel europeo. El jurado, de diez o doce personas con un perfil muy técnico, no valora el patrimonio, la historia ni las infraestructuras de la ciudad. Valora un proyecto que responde a las preguntas fijadas en el BOE a partir de las indicaciones de la Comisión Europea, y su capacidad de impacto en el territorio. Creo que tenemos muchas posibilidades, pero certidumbres no podemos tener.

 

¿Se vigilan entre las cuatro finalistas?

Los proyectos de las demás no los conocemos, porque no son públicos y todos los guardamos con mucho celo. Pero tengo contacto directo con las otras tres ciudades. Este verano participamos juntos en una mesa redonda en una universidad de Aranjuez, y compartimos con el Ministerio cuestiones de intendencia que nos preocupan por igual, como el formato de la reunión con el jurado en Madrid. Hay buena relación y una deportividad sana. Además, las valoraciones del jurado sobre cada ciudad son públicas. Creo que Las Palmas de Gran Canaria salió bastante bien parada en comparación con las demás, aunque eso no quiere decir nada, porque puede que ellas hayan corregido mucho desde entonces.

 

¿Cuál es la mejor razón para decir sí a Las Palmas de Gran Canaria y cuál la más seria para decir no?

No hay ninguna razón para decir que no a Las Palmas de Gran Canaria. Y uno de los principales motivos para decir sí es la cultura de la convivencia, algo muy valioso que sucede aquí desde hace 500 años. Es el ejemplo que necesita Europa en este momento. Personas de distintos lugares llevan cinco siglos conviviendo y han generado una identidad muy singular, que nadie puede copiar porque es propia de aquí.

José Luis Trenzado entrevista a José Luis Pérez Pont en La Ruta de la Seda (izquierda). A la derecha, ambos tras el programa en los estudios de Radio Islas – Radio Las Palmas. (Fotos: Radio Islas)


 

Las cifras de la candidatura

CONCEPTODATO
Presupuesto operativo55,74 M€ en casi diez años (89 % público, unos 49,6 M€)
Inversiones de capital36,5 M€, sin financiador definido
Total92,24 M€ (suma de ambas partidas)
Dinero recibido en 20261,8 M€ (1 M€ más 800.000 €)
Apoyo al ecosistema culturalcasi 12 M€, el 35 % del programa cultural
Propuestas recibidas (2025-2026)casi 600
Firmantes del manifiestounas 2.800 organizaciones y profesionales
Ciudades candidatas / finalistas    9 / 4
Decisión del jurado3 de diciembre