El Gobierno encarga a REE la central hidroeléctrica de Güímar con 1.000 millones

El proyecto busca descarbonizar Tenerife, reducir la factura eléctrica y reforzar la integración de las energías renovables en el sistema.

Economía

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El Consejo de Ministros ha aprobado encargar a Red Eléctrica (REE), como operador del sistema, el proyecto de construcción de la central hidroeléctrica de bombeo de Güímar (Tenerife), una infraestructura estratégica que contará con una inversión aproximada de 1.000 millones de euros. La iniciativa pretende aumentar la capacidad de almacenamiento energético de la isla, favorecer la integración de las energías renovables y avanzar en el proceso de descarbonización.

 

El anuncio ha sido valorado por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien ha destacado que la decisión supone un avance decisivo para una actuación largamente esperada. «Es un paso más en la tramitación y ya no hay marcha atrás», afirmó en una declaración difundida por su departamento.

 

Un proyecto estratégico

 

Según explicó Torres, tanto el Gobierno de España como el Ejecutivo de Canarias llevan alrededor de siete años trabajando para hacer realidad esta infraestructura, concebida como una pieza clave para el futuro energético de Tenerife.

 

El ministro recordó que el proyecto sigue la misma línea que la central de bombeo de Chira-Soria, en Gran Canaria, y subrayó que, además de contribuir a la transición energética, permitirá recuperar un entorno degradado durante décadas por la explotación ilegal de áridos.

 

Ahorro y mayor seguridad energética

 

Las estimaciones del Ejecutivo apuntan a que la futura central permitirá ahorrar alrededor de 200 millones de euros al año en la factura eléctrica. Asimismo, podrá cubrir aproximadamente un tercio de la demanda energética de Tenerife, al tiempo que facilitará una mayor integración de la producción renovable tanto en la isla como en La Gomera.

 

La infraestructura está llamada a desempeñar un papel relevante en la estabilidad del sistema eléctrico insular, al aportar capacidad de almacenamiento y gestionar con mayor eficiencia la generación procedente de fuentes renovables, uno de los principales retos de los territorios no peninsulares.