La lapa majorera afronta un riesgo crítico de extinción, alerta un estudio de la ULL

La investigación revela que solo sobrevive una población en Jandía y plantea nuevas medidas para evitar su desaparición en Fuerteventura.

Sociedad

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La lapa majorera (Patella candei), una especie endémica que únicamente habita en Fuerteventura y las islas Salvajes (Madeira), se encuentra en una situación crítica tras desaparecer prácticamente de toda la costa majorera y del islote de Lobos. Así lo concluye un estudio liderado por la Universidad de La Laguna (ULL), que advierte de que, pese a una década de protección legal, la especie apenas conserva una única población relicta en la península de Jandía.

 

La investigación, publicada en la revista Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, ha sido desarrollada por el grupo de investigación de Ecología de las Comunidades Marinas y Conservación (ECOMAR) de la ULL. El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Marina Aliende Hernández, dirigida por los investigadores José Carlos Hernández y Beatriz Alfonso, con la colaboración del profesor honorífico Jorge Núñez, responsable de los primeros muestreos de la especie en 1994.

 

Una década sin resultados

 

El estudio pone de manifiesto que el plan de recuperación aprobado en 2015, que estableció áreas prioritarias de conservación y prohibió totalmente la recolección de la lapa majorera, no ha logrado revertir el deterioro de la especie.

 

Los investigadores destacan que la comparación con los datos recopilados durante las últimas décadas evidencia que «su estado no ha mejorado», lo que, según la Universidad de La Laguna, obliga a centrar con urgencia los esfuerzos en nuevas estrategias de conservación.

 

La lapa majorera habita en la franja intermareal y queda expuesta al aire durante la bajamar, una circunstancia que la convierte en una especie especialmente vulnerable al marisqueo, considerado su principal factor de amenaza.

 

El último refugio

 

El único núcleo que permanece en Fuerteventura se localiza en la península de Jandía, un área caracterizada por el fuerte oleaje durante todo el año. Según el estudio, estas condiciones naturales podrían estar dificultando el acceso a la costa y, con ello, el marisqueo ilegal, favoreciendo la supervivencia de los últimos ejemplares.

 

Además de la presión humana, el equipo científico analizó distintas variables oceanográficas para estudiar la posible influencia del aumento de la temperatura del aire y del mar sobre la especie. Aunque los autores consideran necesario desarrollar ensayos específicos para confirmar el impacto del estrés térmico, los datos disponibles apuntan a que el calentamiento registrado durante las últimas décadas también podría haber contribuido a su declive.

 

Propuesta para evitar la extinción

 

El trabajo recuerda que las lapas dependen de la presencia de un elevado número de ejemplares maduros próximos entre sí para garantizar el éxito reproductivo, ya que se reproducen mediante fertilización externa. Cuando la población disminuye de forma drástica, la recuperación natural resulta mucho más difícil.

 

Ante esta situación, los investigadores proponen desarrollar programas de cultivo en laboratorio con ejemplares procedentes de Fuerteventura y reintroducirlos posteriormente en el medio natural, priorizando zonas con características oceanográficas similares a las de Jandía, considerada el último refugio de la lapa majorera en Canarias.