Sandro Ramírez volvió a sentirse futbolista en el Estadio de Gran Canaria. El delantero de la UD Las Palmas marcó en el tiempo de prolongación el gol que dio la victoria al conjunto amarillo frente al Albacete Balompié (2-1), en la primera jornada de LaLiga Hypermotion 2026-2027. Un tanto que significó los tres primeros puntos del nuevo proyecto, pero que tuvo un valor especial para un jugador condicionado durante meses por los problemas físicos.
El atacante grancanario apareció cuando el encuentro parecía encaminado al empate. Había entrado al terreno de juego apenas siete minutos antes y terminó convirtiéndose en el protagonista de una noche en la que la UD Las Palmas comenzó con triunfo su objetivo de pelear por regresar a Primera División.
Para Sandro, sin embargo, la importancia del gol fue más allá del resultado. El delantero reconoció después del encuentro el difícil proceso que ha atravesado para recuperar las sensaciones que las lesiones le habían impedido tener durante buena parte de los últimos meses.
Meses jugando con dolor
Sandro fue operado de la rodilla derecha en julio de 2025 para tratar de solucionar unas molestias que ya arrastraba desde la campaña anterior. Durante el curso 2025-2026 su participación fue muy reducida y únicamente consiguió marcar un gol, el 1 de marzo, en el triunfo por 0-3 frente a la Cultural Leonesa, entonces dirigida por Rubén de la Barrera, actual entrenador amarillo.
«Tenía ganas de jugar, de sentirme sin molestias, sin dolor. Ha sido un proceso complicado, porque no veíamos la manera de no tener dolor», explicó el delantero tras el partido ante el Albacete.
El futbolista reconoció hasta qué punto esa situación había terminado afectándole. «Entrenaba todos los días aguantando el dolor para intentar ayudar, pero el año pasado no pude, mi cabeza no lo soportaba», relató.
Su aparición decisiva en el estreno de esta temporada adquiere así una dimensión diferente. El gol supone un buen comienzo para la UD Las Palmas, pero también representa un importante paso personal para un jugador que intenta dejar definitivamente atrás uno de los periodos más complicados de su carrera.
Del ascenso al calvario físico
Sandro regresó al club en el que se formó en agosto de 2022, cedido por la SD Huesca. Al término de aquella temporada celebró el ascenso a Primera División y la entidad amarilla ejecutó la opción de compra acordada con el conjunto oscense por un millón de euros.
En 2025 vivió el descenso a Segunda División, pero posteriormente tuvo que afrontar el prolongado problema físico que terminó afectándole tanto en el terreno deportivo como en el plano psicológico.
Ahora, con 31 años, el delantero afronta un escenario diferente. «No voy a decirlo muy alto por si acaso, pero ahora juego sin dolor y me encuentro bien, creo que se me nota», manifestó después de decidir el encuentro frente al Albacete.
Una sonrisa que resume el significado de su regreso. Sandro necesitó solo siete minutos sobre el césped para marcar el 2-1 y convertirse en protagonista del primer triunfo liguero de una UD Las Palmas que encuentra, además de tres puntos, la recuperación de uno de sus atacantes más experimentados.