Arona, uno de los principales destinos turísticos del sur de Tenerife, identificó unas 307 personas sin hogar entre 2024 y 2025, uno de los índices más elevados de sinhogarismo de la isla de Tenerife, ante las consecuencias de la precariedad laboral, los problemas de salud mental y las persistentes barreras administrativas.
La investigación ha identificado a 307 personas en situación de sinhogarismo entre 2024 y 2025. No obstante, las estimaciones sobre asentamientos informales elevan la cifra real a un rango de entre 470 y 885 personas.
Así lo detalla el último informe que analiza la exclusión residencial extrema en el municipio en 2025, realizado por Cáritas Diocesana de Tenerife, a través de los datos recogidos por sus Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC) para personas sin hogar y que está financiado por el consistorio.
Lejos del denominado "efecto llamada", el informe revela, además, que el 52,1% de las personas afectadas lleva más de un año en exclusión residencial, y un 14% supera los cinco años. El perfil mayoritario corresponde a hombres (77,9%) de entre 36 y 65 años (64,2%), aunque destaca el incremento de mujeres (22,1%) y de unidades familiares con menores, que se han duplicado desde el primer semestre de 2025.
Además, el 69,8% de las personas afectadas por el sinhogarismo son de origen extranjero y un 36,2% extracomunitarias, lo que agrava su situación debido a las dificultades administrativas que enfrentan. El informe de Cáritas, basado en 172 entrevistas en profundidad, ha permitido localizar 22 asentamientos informales en el municipio aronero, que incluyen chabolas, cuevas, edificios inacabados y caravanas.
A partir de este contexto, puntualiza la organización, los datos reflejarían una situación de "extrema vulnerabilidad", ya que el 51,2% de quienes residen en estos asentamientos no tiene acceso a agua potable, mientras el 77,7% de los mismos tampoco percibe ningún tipo de ayuda, pensión o subsidio.
El 59,9% presenta problemas de adicciones y el 14% patología dual, mientras el 37,8% afirma que su salud ha empeorado desde que perdió su hogar. A su vez, la falta de redes de apoyo (48,6%) y las barreras administrativas (15,3%) son los principales factores desencadenantes.