Hay voces que no necesitan grandes escenarios para hacerse reconocer. La de Pedro Manuel Afonso lleva décadas sonando en fiestas patronales, teatros y festivales de folclore de todo el Archipiélago, aunque fuera de ese circuito muchos reconocen antes su voz que su rostro. Natural de Mogán, donde continúa residiendo y reivindica con orgullo su condición de moganero, Afonso es uno de los intérpretes más reconocidos de la música tradicional canaria y ha contribuido durante décadas a mantener vivo un patrimonio que forma parte de la identidad del Archipiélago.
Durante una entrevista concedida al programa Punto de Partida, dirigido por Rita Sánchez en Radio Las Palmas, el artista repasó sus comienzos, recordó algunos de los momentos más significativos de su carrera y adelantó los proyectos que marcarán los próximos meses.
Su historia con la música comenzó en la infancia. Las primeras clases las recibió en el colegio, casi como un juego que terminó convirtiéndose en vocación. La influencia más profunda, sin embargo, llegó desde casa. Su abuela cantaba mientras cocinaba y aquellas canciones marcaron para siempre su manera de entender el folclore. «En función de qué tipo de canción cantaba, yo sabía cómo estaba ese día. Si cantaba isas estaba muy contenta, si cantaba folías estaba ahí más o menos y si cantaba malagueñas, la mujer no tenía un buen día», recuerda. Esa forma de asociar cada género a un estado de ánimo continúa representando para él la esencia de la música tradicional canaria.
De Los Tenderetitos a los escenarios de Europa
Su formación se forjó en las agrupaciones folclóricas del sur de Gran Canaria. Con Los Tenderetitos, siendo todavía un niño, cogía varios autobuses de la antigua Salcai desde Mogán hasta San Bartolomé para asistir a los ensayos. «Era un tanto duro, porque mi madre no me podía llevar», admite. Más tarde pasó por el Mocán, Araguaney y La Parranda de Veneguera, donde fue acumulando experiencia sobre los escenarios hasta compartir cartel con destacados artistas del panorama musical.
Ser conocido como El Moganero representa para él un motivo de orgullo. «Soy muy orgulloso del sitio donde vivo, de mi pueblo, de mi gente. Los moganeros somos gente solidaria, humilde y amable», asegura. Esa identidad ha acompañado una trayectoria que también le ha permitido llevar el folclore canario por escenarios europeos. Con el paso de los años, su forma de interpretar ha evolucionado. «Cuando eres joven buscas deslumbrar con agudos. Con la experiencia vas encontrando tu identidad, tu marca», reflexiona.
Ese recorrido artístico le permitió vivir hace unas semanas uno de los momentos más especiales de su carrera.
La llamada de Arguineguín
La invitación para actuar ante el papa León XIV durante su visita a Arguineguín fue, en un primer momento, difícil de creer. El propio cantante pensó que se trataba de una broma hasta que recibió la confirmación oficial.
El acto, celebrado en el muelle de Arguineguín con la migración como eje central de la visita del Pontífice al Archipiélago, reunió a miles de personas. Allí interpretó La Noche de Arguineguín, del poeta e investigador grancanario Néstor Álamo, y posteriormente unas malagueñas con una letra dedicada al fenómeno migratorio mientras León XIV saludaba al público.
El encuentro dejó un recuerdo imborrable. Tras la actuación, el Papa le trasladó personalmente su agradecimiento por la interpretación y por la música compartida durante el acto, unas palabras que el artista sigue recordando con emoción.
Una discografía construida desde las raíces
Su camino en el estudio no ha sido lineal. El primer disco, publicado en 2002, no respondió a las expectativas que había depositado en él. Problemas de producción y decisiones con las que no se sintió identificado le llevaron a alejarse durante una década de los estudios de grabación.
Cuando regresó lo hizo con otra perspectiva. Barbecho tomó su nombre del tiempo que la tierra necesita para descansar antes de volver a dar fruto, una metáfora que reflejaba el momento personal y artístico que atravesaba tras diez años alejado de los estudios. Ese periodo coincidió además con el nacimiento de su hija Sofía, a quien dedicó su primera composición.
Más tarde llegó Cabañuela, un trabajo que unía música e imagen para recorrer las ocho islas desde una mirada artística, mostrando algunos de los paisajes más representativos del Archipiélago.
Durante la pandemia tomó forma Leyendas, un proyecto con el que reinterpretó grandes clásicos de artistas como Nino Bravo, Camilo Sesto, José Luis Perales o Roberto Carlos desde su propia personalidad artística. Para Afonso, la vigencia de aquellas canciones demuestra que las grandes composiciones son capaces de atravesar generaciones sin perder actualidad.
Un sinfónico navideño para cerrar el año
El proyecto que más ilusión le genera todavía está por estrenarse. En septiembre Pedro Manuel Afonso entrará en el estudio para grabar un disco sinfónico íntegramente dedicado a la Navidad, que verá la luz también como espectáculo durante el mes de diciembre.
La iniciativa supone el formato más ambicioso de su trayectoria y abre una nueva etapa para un artista que continúa explorando nuevos caminos sin renunciar a las raíces que han definido toda su carrera.
Antes de que llegue diciembre continuará actuando en distintos municipios de Gran Canaria. Quienes deseen conocer su agenda podrán hacerlo a través de sus perfiles oficiales en Instagram y Facebook.
Después de más de cuatro décadas sobre los escenarios, Pedro Manuel Afonso continúa ampliando su camino artístico sin renunciar a las raíces que lo llevaron a descubrir la música siendo un niño. El próximo sinfónico de Navidad confirma que su voz sigue evolucionando sin perder la esencia que lo ha convertido en una de las grandes referencias del folclore canario.