El programa Buenos Días a las 8, que dirige Dulce María Facundo, recibió al consejero insular de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Raúl García Brink, para hacer balance del plan de sostenibilidad turística Impulsa Maspalomas, presentado un día antes en un recorrido por el espacio natural de las Dunas. El proyecto, financiado con fondos Next Generation por importe de 5,5 millones de euros, agrupa decenas de actuaciones en materia de digitalización, eficiencia energética, movilidad eléctrica y conservación ambiental. La conversación se interrumpió brevemente para conectar en directo con el alcalde de Tejeda, Francisco Juan Perera, por un conato de incendio registrado la noche anterior en el municipio.
«El reto era gastar 5,5 millones de euros, y no ha sido fácil». García Brink repasa el balance del plan Impulsa Maspalomas durante su visita al programa Buenos Días a las 8.
Un plan con muchas patas
¿Cómo se va a mover este proyecto que presentaron ayer?
El proyecto ya se está moviendo, ya está en marcha y tiene muchas patas. Es un plan que tiene que cumplir diferentes ejes. Hay un eje de digitalización donde estamos utilizando tecnologías para mejorar el control sobre todo el espacio natural de la reserva de las Dunas. También estamos introduciendo energías renovables, movilidad eléctrica y restauración ambiental, además de mejorar la señalética.
¿En qué consisten exactamente esas papeleras inteligentes que han incorporado?
Hemos introducido papeleras inteligentes con la colaboración del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana que permiten una recogida separada de residuos muy importante. Ahora se puede separar el plástico y el papel, y además cuentan con sensores que avisan a quien gestiona la basura cuando ya están llenándose. Están alimentadas con energía renovable y comprimen los residuos, de manera que pueden albergar hasta cinco veces más que una papelera convencional.
¿Cómo se concreta ese plan que combina eficiencia energética, digitalización y sostenibilidad en decenas de actuaciones?
Son muchas actuaciones, algunas de ellas muy pequeñas. Por ejemplo, hemos instalado una megafonía en la zona más conflictiva de las dunas, la del mirador, donde está el Riu Palace Maspalomas, y que funciona con energías renovables y permite cambiar los mensajes desde el móvil. Son actuaciones pequeñas pero que contribuyen de manera importante a la sostenibilidad de un destino que necesitaba mejorar su reputación.
¿Cómo se gestiona esa presión turística constante que reciben las dunas?
Estamos hablando de un entorno de unas 400 hectáreas rodeadas por una zona turística, lo que dificulta el control. Para racionalizar el tránsito hemos desarrollado proyectos como el control de personas a través de las señales que emiten los móviles, totalmente anonimizado. No sabemos quién está, pero sí sabemos cuántas personas pasan y por dónde se mueven.
Tecnología y conducta del visitante
¿Cómo garantizan que esa tecnología respeta la privacidad de quienes visitan el espacio?
Tenemos también unas cámaras térmicas que detectan puntos de calor, no se sacan fotos a nadie ni se identifica a las personas. Esa tecnología está totalmente permitida y lo que buscamos es conocer los números, no quiénes son. Disponemos de un cuadro de mando que nos permite saber recorridos y horarios, y eso ayuda a nuestros agentes de medio ambiente a tomar mejores decisiones.
¿La mayoría de los visitantes respeta la señalización?
Yo diría que el noventa y pico por ciento de las personas respeta y sigue la señalética. Hay una minoría que no lo hace, y de esa minoría, la mayor parte corrige su conducta cuando un agente se lo indica. El problema mayor llega al atardecer en la zona del mirador, cuando algunos visitantes se colocan sobre las dunas para fotografiarse y eso complica bastante las cosas.
¿Es posible vigilar las 400 hectáreas durante las veinticuatro horas del día?
Es complicado. Un sistema dunar dinámico no se puede encerrar ni rodear de muros, y poner un batallón a controlarlo sería imposible. Tenemos que contar con la responsabilidad de los visitantes y de la ciudadanía de Gran Canaria. Poco a poco lo estamos logrando, se pisa mucho menos y ya se nota una mejoría bastante ostensible en la biodiversidad.
¿Qué va a notar el visitante cuando entre en esta zona?
Tenemos audioguías con códigos QR para que la gente, mientras camina por los senderos, pueda conectarse con el móvil y descubrir la biodiversidad de cada zona. También hemos creado un huellario, de manera que si alguien ve una huella en la arena puede saber a qué especie pertenece. Queremos ofrecer tanto a la población local como a los visitantes un conocimiento más profundo de ese entorno.
«El lagarto gigante está ahora mismo en peligro de extinción». El consejero adelantó la firma de un nuevo proyecto europeo para proteger a los reptiles endémicos de la isla.
Sanciones, financiación y nuevos proyectos
¿Se sanciona también a los visitantes extranjeros o solo a la población local?
Cuando yo llegué no se sancionaba a los extranjeros, se decía que no se podía. Hemos desarrollado un sistema junto a Valora Gestión Tributaria del Cabildo por el que también sancionamos y cobramos a los turistas, y se lo notificamos a través de una carta a su dirección. La inmensa mayoría de los sancionados paga la multa con normalidad, a través de la web y con tarjeta de crédito.
¿Qué ocurrirá con el proyecto cuando se agote el presupuesto?
Estos eran fondos Next Generation, 5,5 millones de euros que el reto era gastar, y no ha sido fácil. Nos quedan algunos proyectos pendientes que pudimos cubrir con otros ya ejecutados, y aún tenemos por delante un sistema urbano de drenaje sostenible y un carril bici. Vamos a seguir buscando fondos europeos allá donde estén disponibles para mejorar la sostenibilidad de la isla.
¿Puede adelantarnos alguna primicia sobre un nuevo proyecto de conservación?
Acabamos de firmar el contrato de un nuevo proyecto Life con la Unión Europea para conservar nuestros reptiles, ya que el lagarto gigante está ahora mismo en peligro de extinción. El objetivo es seleccionar genéticamente ejemplares e introducirlos en santuarios protegidos frente a los gatos asilvestrados y la culebra de California, que están reduciendo su población de manera muy significativa.
¿Este modelo de gestión se podría aplicar en otros destinos turísticos de Canarias?
Creo que es perfectamente exportable. La digitalización, las energías renovables y la movilidad eléctrica son ejes que cualquier destino puede adoptar. Hemos pasado de tener dos puntos de recarga en la zona sur a sumar dieciocho más, y después del verano pondremos en marcha un sistema de precios dinámicos, más barato para quien cargue su vehículo en las horas de mayor producción solar.
García Brink concluyó la entrevista subrayando que la demanda de sostenibilidad no solo procede de la administración, sino también de los turoperadores, que según explicó trasladan a los destinos la exigencia de sus propios clientes. El consejero insistió en que la consejería gestiona en la actualidad alrededor de una decena de proyectos europeos, entre programas Horizon y Life, como vía para sostener este tipo de actuaciones una vez agotada la financiación inicial del plan.
El conato de incendio en Tejeda
La entrevista se interrumpió para conectar en directo con el alcalde de Tejeda, Francisco Juan Perera, a raíz de un conato de incendio registrado la noche anterior en el municipio, que según informó el propio consejero afectó aproximadamente a 2.000 metros cuadrados.
El alcalde explicó que este verano se prevé un riesgo de incendios más frecuente debido a que el invierno y la primavera dejaron abundantes lluvias, lo que favoreció el crecimiento de vegetación que ahora, con el calor, se ha secado y se ha convertido en material combustible. Perera pidió que el municipio no se asocie únicamente a este episodio y reivindicó la imagen de Tejeda por su paisaje, su gastronomía y su gente.
El primer edil aprovechó la conexión para felicitar al personal de Medio Ambiente por el despliegue rápido y eficaz desplegado durante la noche, y agradeció también la intervención del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, la Guardia Civil y Protección Civil, cuya respuesta inmediata evitó que el fuego se propagara.
García Brink, por su parte, coincidió con el alcalde en pedir prudencia y sentido común a vecinos y visitantes, y recordó que la isla cuenta actualmente con una cincuentena de cámaras de vigilancia, muchas de ellas térmicas, repartidas por todo el territorio, lo que permite una detección temprana de este tipo de incidentes y una respuesta más rápida por parte de los equipos de extinción.
Puedes escuchar la entrevista completa en el audio disponible al inicio de este artículo.