Canarias captura cada año miles de toneladas de túnidos, pero buena parte de ese pescado termina fuera del Archipiélago mientras los consumidores encuentran en los supermercados productos congelados procedentes de otros mercados internacionales. Esta contradicción constituye uno de los principales problemas que pretende abordar Ecotúnidos, un proyecto impulsado por la Universidad de La Laguna para transformar la comercialización de la pesca artesanal y fomentar el consumo de productos pesqueros locales.
Durante una entrevista en el programa Pizco y Jilorio, de Radio Islas – Radio Las Palmas, el catedrático de Antropología Social e investigador principal del proyecto, José Jaime Pascual Fernández, ha explicado las dificultades que afronta el sector y la necesidad de adaptar la presentación del pescado a los hábitos de consumo actuales. “Si ustedes van a un supermercado o a una tienda de congelados, encontrarán túnidos de cualquier parte del mundo menos de Canarias”, ha señalado Pascual, quien considera que el Archipiélago no está aprovechando suficientemente sus propios recursos pesqueros.
El 85% de los túnidos capturados en Canarias sale del Archipiélago
Uno de los datos más llamativos expuestos por el investigador es el elevado porcentaje de capturas que se destina a mercados exteriores.
Según los estudios desarrollados desde la Universidad de La Laguna, alrededor del 85% de los túnidos capturados en Canarias se exporta, mientras que el mercado local continúa dependiendo en buena medida de productos congelados procedentes de otros territorios. Pascual ha explicado que, en años de capturas normales, las flotas canarias pueden obtener entre 6.000 y 8.000 toneladas de túnidos, pero gran parte de esa producción sale de las Islas sin haber sido procesada localmente.
El investigador ha recordado que esta problemática comenzó a detectarse durante los trabajos realizados con los grupos de acción costera a partir de 2011 y 2012, cuando las organizaciones pesqueras trasladaron sus dificultades para comercializar el producto.
Posteriormente, distintas investigaciones permitieron constatar que, aunque Canarias dispone de una amplia variedad de túnidos durante buena parte del año, apenas ha desarrollado una cadena de transformación y distribución que facilite su llegada al consumidor local.
Para Pascual, esta diversidad representa una oportunidad que todavía no se ha aprovechado suficientemente.
El investigador considera que las distintas especies, sus texturas y sus posibilidades de elaboración podrían convertirse en un elemento diferenciador de la gastronomía canaria, reforzando tanto la economía pesquera como la oferta culinaria del Archipiélago.
La falta de industrias de procesado, uno de los principales obstáculos
Durante la conversación, en la que también participó Sergio Calvo, de la cadena de restaurantes Mister Kale, se abordaron las razones por las que el pescado canario termina comercializándose fuera de las Islas.
Pascual ha identificado la escasez de infraestructuras destinadas a procesar las capturas artesanales como uno de los principales problemas. Aunque Canarias dispone de industrias vinculadas al tratamiento de productos pesqueros, muchas trabajan fundamentalmente con pescado importado o procedente de flotas industriales, sin una conexión suficiente con las capturas locales.
El investigador ha defendido que no es imprescindible recuperar el antiguo modelo de grandes conserveras para solucionar esta situación.
En su opinión, una alternativa más inmediata consiste en desarrollar instalaciones que permitan despiezar, ultracongelar y distribuir el pescado en formatos adaptados a las necesidades de los consumidores. “Tenemos que dar ese salto al procesado simple, sencillo, que es despiece, ultracongelación y distribución de esos despieces preservando la calidad”, ha explicado.
Pascual ha señalado que actualmente muchas familias prefieren comprar lomos o porciones listas para cocinar en lugar de adquirir ejemplares enteros. Por ello, considera que ofrecer túnidos canarios en formatos de medio kilo o un kilo, convenientemente conservados e identificados como producto local, permitiría mejorar su comercialización.
Taliarte y La Restinga muestran nuevas posibilidades para el sector
El investigador ha destacado algunas experiencias que ya están contribuyendo a transformar la comercialización de la pesca artesanal en Canarias. Entre ellas ha mencionado la cooperativa de Taliarte, en Gran Canaria, que ha incorporado equipos de ultracongelación rápida para conservar despieces de túnidos y otras especies.
Esta tecnología permite mantener las características del pescado durante periodos prolongados y facilita su distribución sin depender exclusivamente de la venta inmediata de las capturas.
Pascual también ha señalado el trabajo desarrollado por Pescarestinga, en El Hierro, como otro ejemplo de aprovechamiento del producto local. Para el investigador, estas iniciativas demuestran que existen alternativas para modernizar el sector sin renunciar a la pesca artesanal.
El objetivo, ha insistido, debe ser extender este tipo de infraestructuras a más puntos del Archipiélago para que dejen de representar experiencias aisladas.
Ecotúnidos quiere llevar el pescado canario a los comedores escolares
Una de las principales líneas de actuación del proyecto Ecotúnidos es fomentar el consumo de pescado local entre los jóvenes y las familias con hijos. Pascual ha expresado su preocupación por los bajos niveles de consumo de productos pesqueros entre las nuevas generaciones y ha defendido la importancia de acercarles los alimentos procedentes de los mares canarios.
Con ese propósito, en 2018 comenzó una experiencia piloto en Tenerife, desarrollada con la colaboración de organizaciones como Islatuna y Pescarestinga, para introducir túnidos locales en los comedores escolares. La iniciativa apuesta por suministrar lomos y despieces preparados en formatos que puedan utilizarse fácilmente en las cocinas de los centros educativos.
Según ha explicado el investigador, los resultados de esta experiencia han sido razonablemente positivos, aunque su ampliación sigue condicionada por la disponibilidad de instalaciones capaces de procesar las capturas.
El proyecto pretende continuar avanzando en esa dirección y promover un modelo en el que los productos de la pesca artesanal tengan mayor presencia en la alimentación de los escolares. Además de fomentar hábitos alimentarios vinculados al producto de proximidad, Pascual considera que esta iniciativa puede contribuir a mejorar la comercialización y generar nuevas oportunidades para las organizaciones pesqueras.
El relevo generacional, otro desafío para la pesca artesanal
Más allá de la comercialización, José Pascual ha advertido de que el futuro de la pesca artesanal también depende de conseguir que las nuevas generaciones encuentren oportunidades profesionales dentro del sector.
El investigador ha señalado que la falta de relevo generacional constituye un problema compartido con otras actividades del sector primario.
Sin embargo, considera que las experiencias de cooperativas que han conseguido mejorar el procesado y la distribución del pescado muestran que es posible atraer y mantener trabajadores jóvenes.
Como ejemplo, ha mencionado La Restinga, donde la existencia de una organización capaz de dinamizar la comercialización de las capturas favorece que nuevas generaciones continúen vinculadas a la actividad.
Para Pascual, mejorar la rentabilidad y las posibilidades de comercialización resulta fundamental para garantizar el futuro de un oficio que, además de generar empleo, forma parte del patrimonio cultural y de la identidad de Canarias.
En este sentido, ha reivindicado que Ecotúnidos no pretende únicamente transformar la forma de vender y consumir pescado, sino también transmitir confianza a quienes desean desarrollar su futuro profesional en el sector. “Dar una mirada de esperanza hacia los jóvenes, hacerles ver que hay futuro en la actividad y hay otras formas de hacer las cosas”, ha expresado.
El investigador ha concluido defendiendo la necesidad de aprovechar mejor los recursos pesqueros del Archipiélago y de reforzar la conexión entre productores, distribuidores, establecimientos de restauración y consumidores. Una transformación que permitiría aumentar la presencia del pescado canario en las mesas de las Islas y generar mayor valor económico alrededor de una actividad tradicional que continúa siendo fundamental para numerosas comunidades costeras.