La portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Jimena Delgado, ha calificado de «desastre» la planificación y la coordinación entre el grupo de gobierno municipal y el Cabildo de Gran Canaria con motivo del cierre de la GC-3 por las obras de conservación del viaducto del Guiniguada.
Según ha expuesto el PP en un comunicado, el desvío del tráfico desde una vía por la que circulan diariamente unos 130.000 vehículos hacia la Avenida Marítima, los túneles de Julio Luengo y la red viaria de la ciudad ha provocado importantes retenciones desde el inicio del cierre.
Colapso en los accesos
Jimena Delgado sostiene que el dispositivo habilitado por el Ayuntamiento ha resultado insuficiente y afirma que el operativo «se ha limitado a apenas unos pocos policías locales y agentes de movilidad». A su juicio, el resultado era previsible, con «kilómetros de retenciones, conductores atrapados y un colapso total» en los principales accesos a la capital.
La portavoz popular asegura que ya durante la mañana del domingo se registró un colapso generalizado en la Avenida Marítima, los túneles de Julio Luengo y las conexiones con el norte de Gran Canaria, una situación que, según indica, volvió a repetirse este lunes con la reincorporación de buena parte de la actividad laboral.
«No estamos ante un contratiempo inesperado, sino ante la consecuencia directa de la improvisación y la incompetencia de dos administraciones que conocían el cierre con suficiente antelación», manifestó Delgado.
Pide un dispositivo reforzado
La dirigente popular aclara que su formación no cuestiona la necesidad de ejecutar las obras de conservación ni que se desarrollen durante el mes de agosto, al considerar que es un periodo con menor intensidad de tráfico. Sin embargo, considera «intolerable» que se cierre una de las principales arterias viarias de la isla sin un dispositivo adaptado a la magnitud de la actuación.
Asimismo, afirma que resulta «especialmente grave» que Ayuntamiento y Cabildo, gobernados por la misma formación política en las áreas implicadas, «hayan sido incapaces de sentarse, anticipar los problemas y coordinar una respuesta conjunta».
El Partido Popular defiende que el operativo debía haber incorporado un refuerzo extraordinario de la Policía Local y de los agentes de movilidad, además de presencia permanente en los puntos más conflictivos, coordinación semafórica, seguimiento del tráfico en tiempo real, información continua a los conductores y medidas específicas para facilitar la circulación del transporte público y de los servicios de emergencia.